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Museo y Biblioteca Casa del Acuerdo

El Acuerdo de San Nicolás

El 31 de mayo de 1852, la ciudad de San Nicolás de los Arroyos fue testigo privilegiado de uno de los hitos fundantes de la Organización Nacional: la firma del Acuerdo. Este documento sería el puntapie inicial para la Constitución Nacional, firmada en 1853.

San Nicolás. 1852. Poblado de casas bajas y gente sencilla. Un evento se estaba preparando en el centro de la ciudad. En la vivienda de los Alurralde Helguera se daría un paso definitivo hacia la organización de Argentina como nación: la firma del Acuerdo de San Nicolás.

La voluntad de lograr una unidad nacional ya se venía manifestando desde hacía décadas por medio de los conocidos como pactos preexistentes. El 3 de febrero de 1852 la Batalla de Caseros cerraría un ciclo de la historia nacional, señalando el inicio de un proyecto efectivo de organización nacional.

Nuestra ciudad, debido a su importancia estratégica, albergaría la reunión de los gobernadores provinciales que, con la firma del histórico Acuerdo, allanó el camino para la sanción de la Constitución y la consiguiente Organización Nacional.

Los antecedentes

Para 1850 Juan Manuel de Rosas había llegado al apogeo de su poder, pero las provincias del interior buscaban lograr la igualdad, sin un predominio de Buenos Aires. El “Restaurador de las leyes” había aplicado sobre el Litoral medidas económicas restrictivas, las cuales fueron rechazadas por Justo José de Urquiza. Este último aceptó, por medio de un decreto denominado “pronunciamiento”, la renuncia presentada por Rosas al manejo de las facultades extraordinarias

Las disputas entre los dirigentes se habían producido por razones económicas, asociadas a la Aduana. Urquiza comenzó un plan de lucha, a través de una triple alianza con representantes de Brasil, Entre Ríos y la Banda oriental.

Rosas, por su parte, declaró la guerra al Brasil, razón por la cual Entre Ríos y la Banda Oriental se solidarizaron con este país y declararon un nuevo convenio, conformando el “Ejército Grande”, quienes el 23 de diciembre de 1851 iniciaron el cruce del Paraná. Ambos ejércitos se alinearon a la altura de Caseros y en pocas horas esta alianza hizo suya la victoria. Rosas, consciente de su derrota,  presentó su renuncia, abandonó Buenos Aires, partiendo definitivamente hacia su exilio en Inglaterra.

Luego de la Batalla de Caseros, el propósito de Urquiza era la organización nacional. Para ello, el primer paso que dio fue reunirse con los gobernadores del Litoral, con quienes celebró el 6 de abril de 1852 el “Protocolo de Palermo”. Este le confería a Urquiza el manejo de las relaciones exteriores, hasta la reunión del Congreso General Constituyente.

Un punto fundamental del mencionado protocolo, fue el de convocar a todos los gobernadores en nuestra ciudad para firmar el Acuerdo, piedra fundante de nuestra organización como Nación.

El Acuerdo de San Nicolás

El 31 de mayo de 1852, los gobernadores representantes de la Confederación Argentina firman el Acuerdo. Para simbolizar su importancia, deciden quebrar la pluma de la lapicera. El documento nombra a Urquiza como director provisorio de la Confederación, establece la vigencia del Pacto Federal de 1831 y sirve como precedente para reunir al Congreso que sancionó la Constitución en Santa Fe al año siguiente.

Entre los puntos más notables se suprimen los derechos de tránsito para el comercio entre provincias, se insta a establecer la administración general del país bajo el sistema federal y se invita a adherir a las provincias que no habían participado en el acontecimiento del Acuerdo. La única provincia que no adhiere es Buenos Aires, que continua independiente del resto de las provincias hasta 1860.

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